
Los psicodélicos, como la psilocibina, la LSD o la ayahuasca, y algunas técnicas de respiración pueden inducir estados alterados de conciencia que permiten acceder a emociones intensas o perspectivas novedosas sobre uno mismo y el entorno. Aunque muchas de estas experiencias son reveladoras y transformadoras, también pueden ser confusas o difíciles de procesar. La integración psicodélica surge como un espacio seguro para explorar estas vivencias, comprender su significado y aplicarlas de manera constructiva en la vida cotidiana.
El proceso de integración incluye:
De la experiencia a la transformación
Un puente entre la experiencia y la vida cotidiana.
